Muy buenos días, madre superiora, madre directora, inspectora general, UTP, religiosas, profesores, padres y apoderados, personal administrativo y auxiliar.
Queridas compañeras.
Aquí, en frente de ustedes me encuentro, como el primer día que ingresé a este liceo, pequeña, diminuta y asustada ante tanta grandeza.
Hoy, se cierra una ventana, pero se nos abre una puerta llena de oportunidades nuevas.
Hoy dejaremos este palacio del saber, para correr en busca de nuestro verdadero destino.
Desde hoy, nos extrañarán, estos largos pasillos, que nos vieron crecer, este gran edificio y sus aulas que al igual que nosotras cambiaron y florecieron durante el tiempo, mientras que cada día se nos hacía más familiar, ese aroma a café, cada recreo en aquella sala burbujeante de conocimientos. En esa sala, allí se encontraba, aquella incansable voz reformadora, consejera y amiga, padre o madre, noble misión, de aquella persona que nos ha acompañado incansablemente durante estos cuatro años, profesor jefe, debemos a ti, y a todos tus fieles amigos colegas, lo que hoy somos, egresamos de este liceo, como un hermoso triunfo para ustedes y para nuestros padres, que con su mutuo apoyo somos jóvenes de esfuerzo, para el Chile de hoy y mujeres de bien, para el Chile de mañana.
Admirables mujeres, que de la mano de nuestras familias, al igual que en este proceso, lograremos un Chile más justo y de oportunidades.
Recordaremos siempre, cada batalla emprendida en este palacio del saber, cada batalla en busca de ser escuchadas y de mover masas, y de encontrar justicia, varias, que no tuvieron buen final, pero en si, quedaron grandes personas, de voces fuertes y de ideales firmes.
Leyenda han forjado, al igual que cada aprendizaje, experiencia, y el cariño vivido aquí, en el seno de la Familia de Santa Marta, de la mano de ella, nunca tuvimos miedo de abrir, por algo nuevo nuestra alma, como cuando eramos pequeñas, bajo su manto nos vio correr por las largas escaleras, caer en el frío cemento, pero siempre con una cálida mano, dispuesta a levantarnos, junto a aquella mano, y a la de cada uno de ustedes, aprendimos, que ni el fracaso, ni la derrota, nos deben impedir ver, que mañana otro día será. Que el camino lo hacen los pies y que nosotras ya hemos comenzado a forjarlo, con nuestra perseverancia.
Para muchas de nosotras, son 14 años, de recuerdos, aprendizajes, enseñanzas, amistades, conocimientos, 14 años con personas magníficas, con personas que están, y otras que ya no están, con abrazos y palabras que nunca se olvidarán, con el diario vivir que ha quedado en cada uno de nuestros corazones, con el buen ejemplo, con aquella palabra de alieno, con aquella mirada serena.
Aquí, se han forjado nuestras bases, las bases de ayer, del hoy y del mañana, he aquí frente a ustedes, las mujeres, que esta mañana, orgullosas saldrán por aquella puerta, erguidas, con el pecho hinchado y jubilosas por haber pertenecido a este liceo, y por tener una familia tan hermosa como esta, la Gran Familia de Santa Marta, mi gran familia.
Este era nuestro hogar, de 8 a 6 y de lunes a viernes, hogar en el cual, muchas encontraron el apoyo y la comprensión que no encontraron en sus casas, muchas encontramos a una amiga y en muchos casos a una hermana, a un amigo.
Aprendimos, qué era un amigo, y supimos apreciar el valor de este, su incondicionalidad, su apoyo por sobre todo.
Aprendimos, que nunca, hay que parar de soñar, porque sólo cuando un sueño muere, es porque se ha hecho real.
Atormentada se encuentra mi inocencia, ubicada e esta burbuja fraternal, cual será corrompida por el incesante esfuerzo individual, con el fin de abrirnos oportunidades a tal mundo expectante por recibirnos.
En el recuerdo y en el corazón, quedarán, las congregadas filas del almuerzo, los infinitos escalones para llegar a aquel universo de conocimientos, lo tensión y adrenalina vividos, cuando nuestro nombre era pronunciado pro una inspectora en nuestra sala!
Aquellos juegos en el patio, tanto momento precioso, que quisiese ser nombrado, pero todas tenemos algo, o alguien, que nos aprete el corazón, y quiera seguir enraizándonos a este precioso lugar, tanto como aquella persona, que me enseñó a por primera vez empuñar un lápiz, quien por primera vez, nos enseñó las vocales y luego el abecedario, a unirlas y a través de ellos formar palabras, y leerlas, gracias a ella, aquella persona, es por su laboriosa obra, por la cual me encuentro ante ustedes, es gracias a quien he logrado expresar tanto, he logrado seguir aprendiendo, aquella persona se encuentra aquí, y sabe, que muchas le estaremos infinitamente agradecidas, ella lo sabe!
Mucho por lo que debemos dar gracias, pero una de las más importantes, por enseñarnos a conocer a Cristo, su obra y su incondicional amor, a nuestro hermano, que no vemos, pero que siempre está allí, junto a nosotras.
Y muchas gracias a nuestros padres, porque gracias a su esfuerzo, nos encontramos aquí, nos educamos aquí, y hoy nos despedimos, pero aunque duela, veremos que podemos volar y todo conseguir.
Porque no se puede ocultar el perfume de una flor, y la vida es un jardín.
Con los ojitos empapados en ayer.
Me despido con mucho cariño.
Muchas gracias.
Un placer coincidir en esta vida.
CARPE DIEM
Susana Vilches
4º medio A
16 de septiembre de 2008
Queridas compañeras.
Aquí, en frente de ustedes me encuentro, como el primer día que ingresé a este liceo, pequeña, diminuta y asustada ante tanta grandeza.
Hoy, se cierra una ventana, pero se nos abre una puerta llena de oportunidades nuevas.
Hoy dejaremos este palacio del saber, para correr en busca de nuestro verdadero destino.
Desde hoy, nos extrañarán, estos largos pasillos, que nos vieron crecer, este gran edificio y sus aulas que al igual que nosotras cambiaron y florecieron durante el tiempo, mientras que cada día se nos hacía más familiar, ese aroma a café, cada recreo en aquella sala burbujeante de conocimientos. En esa sala, allí se encontraba, aquella incansable voz reformadora, consejera y amiga, padre o madre, noble misión, de aquella persona que nos ha acompañado incansablemente durante estos cuatro años, profesor jefe, debemos a ti, y a todos tus fieles amigos colegas, lo que hoy somos, egresamos de este liceo, como un hermoso triunfo para ustedes y para nuestros padres, que con su mutuo apoyo somos jóvenes de esfuerzo, para el Chile de hoy y mujeres de bien, para el Chile de mañana.
Admirables mujeres, que de la mano de nuestras familias, al igual que en este proceso, lograremos un Chile más justo y de oportunidades.
Recordaremos siempre, cada batalla emprendida en este palacio del saber, cada batalla en busca de ser escuchadas y de mover masas, y de encontrar justicia, varias, que no tuvieron buen final, pero en si, quedaron grandes personas, de voces fuertes y de ideales firmes.
Leyenda han forjado, al igual que cada aprendizaje, experiencia, y el cariño vivido aquí, en el seno de la Familia de Santa Marta, de la mano de ella, nunca tuvimos miedo de abrir, por algo nuevo nuestra alma, como cuando eramos pequeñas, bajo su manto nos vio correr por las largas escaleras, caer en el frío cemento, pero siempre con una cálida mano, dispuesta a levantarnos, junto a aquella mano, y a la de cada uno de ustedes, aprendimos, que ni el fracaso, ni la derrota, nos deben impedir ver, que mañana otro día será. Que el camino lo hacen los pies y que nosotras ya hemos comenzado a forjarlo, con nuestra perseverancia.
Para muchas de nosotras, son 14 años, de recuerdos, aprendizajes, enseñanzas, amistades, conocimientos, 14 años con personas magníficas, con personas que están, y otras que ya no están, con abrazos y palabras que nunca se olvidarán, con el diario vivir que ha quedado en cada uno de nuestros corazones, con el buen ejemplo, con aquella palabra de alieno, con aquella mirada serena.
Aquí, se han forjado nuestras bases, las bases de ayer, del hoy y del mañana, he aquí frente a ustedes, las mujeres, que esta mañana, orgullosas saldrán por aquella puerta, erguidas, con el pecho hinchado y jubilosas por haber pertenecido a este liceo, y por tener una familia tan hermosa como esta, la Gran Familia de Santa Marta, mi gran familia.
Este era nuestro hogar, de 8 a 6 y de lunes a viernes, hogar en el cual, muchas encontraron el apoyo y la comprensión que no encontraron en sus casas, muchas encontramos a una amiga y en muchos casos a una hermana, a un amigo.
Aprendimos, qué era un amigo, y supimos apreciar el valor de este, su incondicionalidad, su apoyo por sobre todo.
Aprendimos, que nunca, hay que parar de soñar, porque sólo cuando un sueño muere, es porque se ha hecho real.
Atormentada se encuentra mi inocencia, ubicada e esta burbuja fraternal, cual será corrompida por el incesante esfuerzo individual, con el fin de abrirnos oportunidades a tal mundo expectante por recibirnos.
En el recuerdo y en el corazón, quedarán, las congregadas filas del almuerzo, los infinitos escalones para llegar a aquel universo de conocimientos, lo tensión y adrenalina vividos, cuando nuestro nombre era pronunciado pro una inspectora en nuestra sala!
Aquellos juegos en el patio, tanto momento precioso, que quisiese ser nombrado, pero todas tenemos algo, o alguien, que nos aprete el corazón, y quiera seguir enraizándonos a este precioso lugar, tanto como aquella persona, que me enseñó a por primera vez empuñar un lápiz, quien por primera vez, nos enseñó las vocales y luego el abecedario, a unirlas y a través de ellos formar palabras, y leerlas, gracias a ella, aquella persona, es por su laboriosa obra, por la cual me encuentro ante ustedes, es gracias a quien he logrado expresar tanto, he logrado seguir aprendiendo, aquella persona se encuentra aquí, y sabe, que muchas le estaremos infinitamente agradecidas, ella lo sabe!
Mucho por lo que debemos dar gracias, pero una de las más importantes, por enseñarnos a conocer a Cristo, su obra y su incondicional amor, a nuestro hermano, que no vemos, pero que siempre está allí, junto a nosotras.
Y muchas gracias a nuestros padres, porque gracias a su esfuerzo, nos encontramos aquí, nos educamos aquí, y hoy nos despedimos, pero aunque duela, veremos que podemos volar y todo conseguir.
Porque no se puede ocultar el perfume de una flor, y la vida es un jardín.
Con los ojitos empapados en ayer.
Me despido con mucho cariño.
Muchas gracias.
Un placer coincidir en esta vida.
CARPE DIEM
Susana Vilches
4º medio A
16 de septiembre de 2008

el posteo q tedevia jaja
ResponderEliminartkm mi niña
y ven denuevo pa mi casa asi
de imprevisto jajajaj
ya nos vemos
nos qeda 2 semanas 1/2 DE CLASES
ynpos vamos eee jajja
besos tkm suu
.............PIPO!!!!!!!!!!!!
mira bastante melancolico tu discurso me hizo recordar mis años de estudiante salesiano y de pertenecer a una familia catolica felicidades en esta etapa que recien comienza
ResponderEliminar